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BREVE RESEÑA

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS

La Iglesia de la Compañía es uno de los monumentos más visitados en el Ecuador, debido a que constituye el mejor ejemplo del estilo barroco iberoamericano.  Su singular belleza  y  la importante e  imponente decoración le han hecho acreedora a un sin fin de títulos.

San Ignacio de Loyola fundó  la Compañía de Jesús en el año de 1540 y fueron varios hermanos de Ignacio quienes llegaron a Quito  en el año de 1586, con la idea de construir un templo dedicado al fundador, y   además cumplir con dos objetivos: evangelizar y educar.  Es así  como enseñan catecismo católico y predican en quichua a los indígenas, para 1622 fundan la Universidad de San Gregorio Magno  (en cuya biblioteca se guardaban más de 20.000 ejemplares), establecen en el conjunto arquitectónico jesuita un centro de misiones donde funcionó  una botica, la enfermería y el lugar de aprovisionamiento de lo necesario para emprender las misiones en 1602. Los jesuitas trajeron la imprenta y apoyaron con sus conocimientos cartográficos  a la Misión Geodésica Francesa en el año de 1736.

La construcción de la Iglesia inició en el año de 1605, varios  ingeniosos jesuitas aportaron con su talento para realizar esta obra, pero fue el italiano de Mantua, Marcos Guerra quien aportó con la construcción de las cúpulas ubicadas en las naves laterales y crucero así como también con la construcción de la bóveda de cañón corrido que cubre la nave central de la Iglesia. El templo de la Compañía contó también con el apoyo de la mano de obra de los innumerables artistas de la Escuela Quiteña, así mismo,  fueron  ellos  quienes pusieron su habilidad y entrega para tallar y dorar con fina lámina de oro cada centímetro de la iglesia. 

Durante 160 años se edificó y decoro con magnificas obras de arte la iglesia, muestra de ello son los 16 cuadros de los profetas, serie pictórica atribuida a Nicolás Javier Goríbar, artista ecuatoriano del siglo XVIII, el dorado del retablo mayor atribuido a Bernardo de Legarda, el púlpito primitivo y retablos de los transeptos atribuidos a Marcos Guerra y el famoso cuadro del  Infierno realizado en 1620 por Hernando de la Cruz, del cual Alejandro Salas elabora una copia en 1879 la misma que hoy en día se mantiene en el interior del templo al igual que  el cuadro del Juicio Final, que  fue pintado también por Hernando de la Cruz en el siglo XVII.   
La fachada de la Iglesia es  una  sobresaliente obra del estilo barroco, construida toda en piedra gris de origen volcánico. Tiene cada espacio cubierto con el más mínimo detalle finamente labrado.