Iglesia de la Compa–“a

Quito Ð Ecuador

 

DATOS GENERALES         LA RESTAURACION        LA FUNDACION IGLESIA DE LA COMPA„IA

 

[DATOS GENERALES]

Planta de la iglesia, hacia 1930

 

Fachada de la iglesia. Foto Lasso. Del libro de J.G. Navarro

Fachada de la iglesia. Detalle.

 

DATOS GENERALES

La iglesia de la Compa–’a es, sin lugar a dudas, el mayor y mejor ejemplo del arte Barroco de la Escuela Quite–a y uno de los mayores monumentos de esa corriente estŽtica en la AmŽrica Hisp‡nica y en todo el mundo.  Construida de acuerdo al modelo de la Iglesia del Gesœ romano, del cual toma la divisi—n en tres naves y la estructura b‡sica de la disposici—n de los diversos componentes de la fachada, La Compa–’a de Quito introduce matices e, incluso, nuevos elementos, fruto del trabajo de nuestros artesanos coloniales, ind’genas educados en las Escuelas de Artes y Oficios que por entonces hab’a en la ciudad.

 

De las manos y la cosmovisi—n de nuestros ind’genas, de la fusi—n de esa visi—n del mundo con los conocimientos artesanales de las escuelas citadas y del contacto de esa concepci—n ancestral con la cultura espa–ola surgir’a este nuevo tipo humano, que habita hoy la mayor’a de ciudades y pueblos de la AmŽrica Latina: el mestizo.  Su condici—n de ser nuevo, de pertenecer al presente y estar m‡s pendiente de las incertidumbres futuras antes que de las tradiciones del pasado, su condici—n de ser diverso de todo lo existente habr’a de traducirse en sus manifestaciones concretas y, de manera superior, en las expresiones, estŽticas de su esp’ritu.

 

Desde su origen, y hasta las fechas presentes, la Iglesia de la Compa–’a ha sido testigo del devenir de estos seres que buscan una identidad que los diferencie y los caracterice.  Frente a su fachada, que mira majestuosa la antigua carrera de la Catedral, hoy llamada calle Garc’a Moreno, m‡s de una manifestaci—n pol’tica, m‡s de un dolor social, m‡s de un amor naciente y mucha, much’simas historias peque–as, cotidianas, de esas que no se cuentan en los libros donde Historia va as’, con mayœscula, pero que sustentan los grandes giros del mundo y mantienen la raz—n de ser de los hombres y mujeres de carne y hueso.

 

 

 

 

 

 

 

LA RESTAURACION

Y los propios muros de calicanto o adobe han sentido el peso de estos ya casi quinientos a–os de transcursos y destinos cruzados.  Temblores y terremotos, incendios y grandes lluvias, la mano impasible y a veces cruel de la naturaleza no ha dejado de se–alar el rastro de su pasado sobre el rostro de La Compa–’a.  Especial estrago caus— el terremoto de marzo de 1987.

                                           

Consciente de la importancia hist—rica, estŽtica y espiritual del edificio, un grupo de instituciones del pa’s han unido desde entonces sus esfuerzos para rescatar La Compa–’a y conservar para las gentes que nos sigan en el tiempo este tesoro Universal.  Es un camino dif’cil, y los problemas est‡n a la orden del d’a.  El mayor ejemplo de lo fr‡gil y ef’mero de esta labor se dio cuando, en un accidente lamentable, se produjo el incendio del Retablo de San Francisco Javier.  Recuperarlo es una tarea posible, pero ser‡n necesarios aunar esfuerzos para lograrlo.

 

 

 

 

 

LA FUNDACION IGLESIA DE LA COMPA„êA

Con el fin de colaborar de manera directa en los diversos trabajos que se realizan para la restauraci—n del templo, tanto en los aspectos arquitect—nicos como en los de conservaci—n de obras de arte, la Comunidad Jesuita, ha creado la Fundaci—n Iglesia de La Compa–’a.  Con la participaci—n directa de la Comunidad que es due–a de este tesoro Colonial, se espera garantizar el seguimiento que requiere un proyecto de esta importancia, una vez que se concluya.

 

Hasta tanto, el trabajo de la Fundaci—n ser‡ colaborar y apoyar en todos los trabajos que se deban realizar para recobrar en todo su esplendor la gran Iglesia del Barroco Quite–o.

 

De forma important’sima, la Fundaci—n Iglesia de la Compa–’a quiere ser un espacio en el cual queden involucrados e imbricados todos los esfuerzos que se dirijan hacia el templo y su mantenimiento. Solo con la participaci—n de la sociedad, solo con el aliento y el apoyo de esas almas, que alguna historia deben haber pasado frente a la fachada de la Garc’a Moreno, podemos recuperar esta gran parte de nuestra memoria art’stica y social que es la Iglesia de La Compa–’a de Quito.

 

 

F U N D A C I O N

I G L E S I A   D E   L A   C O M P A „ ê A

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Quito Ð Ecuador

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